Una profesional acompaña a una joven durante una actividad de aprendizaje.

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo ampliamente reconocido por la comunidad científica. En España, su abordaje clínico se basa en el consenso de sociedades científicas, grupos de expertos en psiquiatría y pediatría, así como en la experiencia acumulada de asociaciones de pacientes y familias.

Organizaciones como la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH (FEAADAH) y los comités clínicos vinculados a la psiquiatría infantil y juvenil han contribuido a consolidar un enfoque multidisciplinar, basado en la evidencia.

Los expertos coinciden en que el TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con base neurobiológica, se manifiesta en la infancia, aunque puede persistir en la adolescencia y edad adulta y presenta tres núcleos sintomáticos principales:

  • Inatención
  • Hiperactividad
  • Impulsividad

Las guías clínicas españolas, alineadas con criterios internacionales (DSM-5-TR e ICD-11), insisten en que el diagnóstico debe basarse en la presencia persistente de síntomas en al menos dos contextos (escuela, hogar, entorno social) y en el impacto funcional significativo.

Los especialistas en neuropediatría y psiquiatría infantil establecen que el diagnóstico es clínico, siendo imprescindible una evaluación multidisciplinar que incluya:

  • Entrevista clínica estructurada
  • Información de familia y escuela
  • Evaluación neuropsicológica cuando sea necesario
  • Descarte de comorbilidades (trastornos del aprendizaje, ansiedad, trastornos del estado de ánimo, etc.)

Enfoque terapéutico recomendado

El abordaje del TDAH en España se basa en el modelo multimodal, recomendado de forma consistente por guías clínicas y asociaciones profesionales.

La Intervención psicoeducativa es considerada la base del tratamiento:

  • Información a la familia sobre el trastorno
  • Formación a docentes
  • Adaptaciones escolares individualizadas

La Intervención psicológica recomienda especialmente:

  • Terapia cognitivo-conductual
  • Entrenamiento en habilidades ejecutivas
  • Técnicas de organización y regulación emocional

El Tratamiento farmacológico, según consenso de expertos está indicado en casos moderados o graves. Las guías clínicas subrayan que la medicación no sustituye la intervención psicoeducativa, sino que la complementa.

Las asociaciones de familias insisten en que el TDAH no es un problema de conducta, sino de autorregulación.

Los expertos destacan que más del 60% de los pacientes presentan otras condiciones asociadas o comorbilidades:

  • Trastornos de aprendizaje
  • Ansiedad
  • Trastornos del estado de ánimo
  • Trastorno negativista desafiante

Por ello, el tratamiento debe ser individualizado y dinámico.

El TDAH no es solo un problema conductual, sino un trastorno de las funciones ejecutivas. Aquí es donde interviene el neuropsicólogo. Las principales áreas evaluadas son:

  • Atención sostenida y selectiva
  • Memoria de trabajo
  • Control inhibitorio
  • Velocidad de procesamiento
  • Flexibilidad cognitiva
  • Planificación y organización

La evaluación se realiza mediante pruebas estandarizadas que permiten obtener un perfil detallado de fortalezas y dificultades.

La neuropsicología clínica ocupa un lugar central en la intervención del TDAH, especialmente en la evaluación cognitiva y en el diseño de programas de intervención individualizados.